domingo, 23 de junio de 2013

"Balon para Diego"

En esta, la segunda entrada, me voy a robar a mi mismo, aprovechando los 100 años de perdon.

Aqui les presento "Balon para Diego", un cuento de mi autoria.

"Balón para Diego, ahí la tiene Maradona, lo marcan dos, pisa la pelota, Maradona. Arranca por la derecha el genio del fútbol mundial. Puede tocar para Burruchaga... Siempre Maradona. ¡Genio, genio, genio! Ta, ta, ta, ta, ta ... ¡Gooooooool gooooooool! ¡Quiero llorar! ¡Dios santo, viva el fútbol, golaaaazo! ¡Diegoooool Maradona! Es para llorar, perdónenme, Maradona en un recorrido memorable, en la jugada de todos los tiempos, barrilete cósmico, ¿de qué planeta viniste para dejar en el camino a tanto inglés?, para que el país sea un puño apretado gritando por Argentina. Argentina 2 - Inglaterra 0. ¡Diegol, Diegol!, Diego Armando Maradona, gracias, Dios, por el fútbol, por Maradona, por estas lágrimas, por este Argentina 2 - Inglaterra 0."

Voy a destacar que no soy un futbolero de ley, de esos que te repiten de memoria formaciones de los últimos 4 campeones de las 3 primeras categorías del futbol argentino, ingles, español e italiano, de esos que pasan sus días pegados a una pantalla y a un tablón, de esos que viven por y para el futbol.

Tambien voy a destacar que no vi en vivo y en directo aquel partido, cuyo relato encabeza este idem. Cuestiones de destino no me lo permitieron, naci 4 años después.

Pero no hace falta haberlo visto en vivo y en directo para reconocer el relato de Victor Hugo, ni tampoco es necesario ser un futbolero de ley para darse cuenta de que estoy hablando.

Estoy hablando de EL GOL. Por si no queda claro, (sin restarle valor al lector, si no lo tenes claro algo tiene que cambiar en tu vida) estoy hablando del segundo gol del Diego a los ingleses, en el mundial 86.

Mexico era una fiesta, pero no asi Argentina. Habiendo terminado muy recientemente una sangrienta y dolorosa dictadura, con la herida a flor de piel, y la economía lastimada de muerte y neoliberalismo, esto no era una fiesta. A tal punto, que la fiesta del futbol, que era la única fiesta, de repente tenia mas valor que casi cualquier otra cosa. Tanto, que un Gallego que jamás piso una cancha si no fue para dar un discurso, o un ex Puma que no estaba muy convencido de las diferencias entre el Rugby y el Futbol, se daban el lujo de hablar, de opinar, de ordenar y organizar un mejor modelo, una mejor estrategia, para ser los vencedores.
En Argentina, el país que tiene 40 millones de técnicos, la Selección de Bilardo era el tema preferido hasta en las revistas de chicas adolescentes, y no precisamente hablando muy a favor del Doctor.

El primer partido, (es un saber popular) lo miraron todos de reojo. Sin el Kaiser, con jugadores en posiciones extrañas, y sin grandes resultados que la avalen, la selección no tenia el masivo apoyo popular que otras antes y después tuvieron.
Pero el equipo fue enamorando, se fue comprando al publico. Con destellos de buen juego, con una ferrea defensa y un contraataque veloz y mortal, con resultados que ahora si avalaban, la gente compro.

Y tras esta larguísima perorata que mezcla revisionismo histórico con análisis táctico del futbol, voy a ir a la emoción.
Porque este es un gol que no se puede ver desde otro lugar.

Voy a destacar sencillamente algunas cuestiones que me llaman poderosamente la atención. Para empezar, “Arranca por la derecha el genio del fútbol mundial”. El tipo viene de llevar a un equipo pobre del sur de Italia a puestos de pelea. Pero todavía no es lo que fue después de aquel dia. Le pelea el puesto a Zico y Platini, pero no llega al Mundial siendo la única figura. Llega con muchas promesas, esperando que se cumplan. Es la figura indudable de un equipo plagado de laburantes, pero a esta altura del relato, lo único que hizo (sin desmerecer la dificultad de hacerlo) es sacarse 2 tipos de encima. Cuantos volantes sin mucho rodaje o éxito pueden hacerlo? Cuantos de nosotros mismos hemos tenido una afortunada jugada donde nos sacamos la marca de encima, la tiramos larga y vamos para adelante? Mas de los que creemos, sin duda.

Pero este no. Victor Hugo, que algo sabe, lo destaca como el Genio del futbol mundial. Y es ese mismo Victor Hugo el que se anima casi a recomendar el siguiente paso. “Puede tocar para Burruchaga...” y si, es la lógica. Puede. Porque el Burru viene bien, puede ir para adelante, tocar para Valdano, o incluso tirar la pared a lo profundo, para que el mismo Diego desacomode a la defensa o tire un centro de esos que tanto gustan, de rabona, contra la línea, para dejar solo a Valdano, quien fuera 9 del Real Madrid (notese que no estamos hablando de Wilson Severino, estamos hablando del 9 del Madrid).

Y asi como puede, también puede no hacerlo. Y no lo hace, y sorprende a compatriotas, a británicos, y hasta al mismo Victor Hugo. Porque el relato venia a tono con una jugada maravillosa, pero se pone jodido. Se le va un poco larga, y de frente se le viene Butcher, que no era precisamente un pastor anglicano. Era mas bien un carnicero (como su apellido lo indica) con ganas de salvar el Honor, el Orgullo, el “Larga vida a la Reina” y toda esa sarta de huevadas que emocionan a los ingleses.

Y Victor Hugo titubea, pero el Diego no. Pasa maravillosamente, queda mano a mano.

“Genio, genio, genio”. El relator ya no puede contener la emoción. Y si el que es uruguayo no puede, no me quiero imaginar si yo hubiera estado ahí. Ya esta, mano a mano, definila Diego, como vos sabes. Tenes muchas posibilidades. Por arriba, por abajo, al primero o segundo palo del arquero. Y arranca el “Tatatatata”.

Ese “tatatatata” no dice nada y dice mucho. Dice que se viene algo grande. Pero también puede abrir el paraguas. Puede coronarse con un “Ay” si la tapa el arquero, o se puede prolongar tan indefinidamente como la ejecución del atacante.

Y el mismo Diego vuelve a sorprender. Ni abajo ni arriba, primer o segundo palo. Gambetea. A uno mas. Incansable. Los pasa como conitos. Ya van 6 a esta altura, entre los dos primeros, los que pasaron de largo, los que quedaron en el camino, los que le vieron la espalda y el 10 fulgurante.

Y después, define, desde el piso, golpeado por el mismo Carnicero Butcher (si algún dia llegan a traducir esto al ingles, va a decir “Butcher Butcher”, je). Y desata la emoción, contenida, sostenida y repetida, en las casas, los bares y los templos. Y es eterno, porque la emoción que desata ese dia de julio de 1986, se vuelve a desatar. Cada vez que lo ves, cada vez que yo lo veo, me siento ahí. Y por eso, analizar palabra por palabra, paso por paso, y chance por chance, no vale nada. No vale ni va a valer nada jamás, porque solo vale el gol.

El Gol. La hazaña. Y la gloria.

Y solo vale decir “Barrilete cósmico, de que planeta viniste”, y ante todo, muchas gracias.

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