2ndo cuento que posteo, ojala sea de su agrado. Y sino,
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Soledad, quien diria, abrumadora soledad, eterna soledad, eterea soledad.
Muchos adjetivos califican a la soledad, y asi la tornan agradable o desagradable, amena u ofensiva, intencional o fortuita.
Soledad.
Tanta y tan poca.
Vivo la peor de las soledades. Porque la soledad es menos grave cuando otros estan solos tambien. Y porque podria ser menos grave aun, si con esos otros solos podemos armar un conjunto, y asi, menos x menos = mas.
Y es mas grave mi soledad aun. Porque no solo estoy solo en mi soledad, sino que la compañia me genera repulsion. Me es peligrosa, dañina, forzada, poco amigable.
Desearia que mi soledad fuese solamente eso. Una Soledad con mayusculas.
Pero ni siquiera. Porque mi soledad se ve agravada en la reunion, y en el festejo de los demas. Los sacros momentos, los de alegria, descorche y festejo, me encuentran siempre solo, distante, impedido, ajeno.
Por eso grito. Gesticulo. Me desahogo.
Y vuelvo a estar solo, triste. Y contradictoriamente, no anhelo esa compañia, nunca la voy a anhelar.
No la quiero. No los necesito. Hasta que se repite el Sacro Momento, el de la felicidad. El momento del Gol.
Y es en el Gol, en donde, cada vez que ocurre el Milagro, recuerdo para mis adentros...
Que ruin es el puesto de Arquero.
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